Territorio Kuna Yula

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Ya estoy de vuelta a ciudad de Panama, tras pasar tres dias en territorio Kuna, en las islas de San Blas.

Para empezar, una pequeña introducción sobre estos indígenas, que actualmente habitan esta preciosa zona del Caribe.

Los kunas llegaron a lo que hoy en día es territorio Panameño, desde la actual Colombia, a principios del siglo 16, huyendo de los españoles.

Son una de las 7 etnias indígenas de Panamá. Se trata de un pueblo que tradicionalmente se ha dedicado a la agricultura, la pesca y la caza. A llegar a esta zona ocuparon la parte este del territorio Panameño y como ellos mismos dicen, siempre fueron independientes. En 1800 empezaron a poblar las islas de San Blas, lo que a día hoy representa la base de su territorio.

Son unos “indios” bajitos, fuertes y con pelo negro liso.

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Estas islas forman un archipiélago de por lo menos 365 islotes , de los cuales solo 49 están habitados. Islas pequeñas, algunas minúsculas, agua cristalina, arena tan blanca que incluso deslumbra la vista. Un autentico paraiso.

Su población se ha mantenido ajena al mundo exterior hasta hace muy poco. A día de hoy de 60 000 kunas, 30 000 de ellos viven en Panama y el resto vive en estas islas.

En 1900 Panamá, que por aquel entonces todavía pertenecía a la gran Colombia, empezó a interferir en la vida de esta sociedad, enviando policías a las islas. Durante 25 años, a lo largo de los cuales Panama se independizó de Colombia, estos agentes del orden cometieron abusos de todo tipo, (robos, extorsiones, violaciones..) hasta que en 1925 los kunas se revelaron y pusieron fin a los abusos.

Estos hechos, marcados por la violencia, sucedieron el 24 de febrero de 1925, cuando los kunas atacaron cada uno de los puestos policiales y mataron a todos los policías en una sola noche. Aprovecharon la festividad de carnaval en la que los policias estaban de celebracion ,borrachos la mayoria, para asesinarlos durante la noche.

En cuanto Panama se enteró de lo sucedido, envió a miles de policias, con la intencion de exterminar al pueblo Kuna, pero fueron los Estados Unidos (a quien los kuna llevaban años pidiendo ayuda) quienes defendieron las islas con uno de sus buques y obligaron a los panameños a retroceder. (en esa época EEUU y Panama mantenían tensas relaciones debido al control del canal)

Tras una negociación liderada por los americanos , los kunas obtuvieron una autonomía casi total respecto al estado de Panamá, y esta todavía sigue vigente.

Por ejemplo, los habitantes de las islas no pagan impuestos a Panamá, ningún extranjero (ni panameño) puede comprar tierras en territorio kuna, (a no ser que se case con una kuna), y ademas los Kunas tienen asistencia medica por parte del estado Panameño si la situación lo requiere. Se trata de la autonomia mas ventajosa que yo conozca, aunque ya era hora de que se devolviera a estos pueblos, parte de lo que se les ha robado. Los Kunas que se viven en Panamá si entran en el sistema tributario y pagan impuestos como el resto, pero los de las islas son completamente autónomos, dedicándose a la pesca, la artesanía, y por supuesto al turismo.

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Desde el punto de vista de la justicia, también son independientes en el caso de delitos leves. En caso de robos, trafico de tortugas, abusos etc.., los kunas imparten justicia a través de la junta de la comunidad y deciden las penas. En caso necesario, envían a los condenados a una de las islas, utilizada como carcel. Sin embargo, a los tres dias los sueltan, sin que la pena vaya nunca a mas, aparte de una pequeña multa. En el caso de delitos mayores, asesinatos, violaciones, trafico de drogas, es la justicia panameña la que debe intervenir.
Casi todas las mujeres mayores llevan el vestido tradicional, la mola. Una falda, blusas, la cabeza cubierta y el pelo pintado de colores, una argolla de oro en la nariz (cuando alcanzan la pubertad), y los antebrazos y las pantorrillas cubiertos de pulseras. Esta ropa tiene un parecido a la tradicional Inca, por lo que se entiende que casi no ha variado desde que emigraron de la península colombiana. Desde luego, se nota que no es del todo acorde con el clima caribeño y se parece muchismo a la de otros pueblos indígenas.

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Han mantenido las tradiciones de la mejor manera posible, pero como todo pueblo indígena enfrentado a la modernidad ,vive en un mundo de contradicciones. He tenido la suerte de poder dormir durante dos días con una familia Kuna, y por un lado las personas mayores son tradicionales, y por el otro los jóvenes se mueren de ganas por conocer el mundo occidental, aunque sin duda han heredado el orgullo de pertenecer a este pueblo. Quizas mne he enrollado demasiado contoda esta historia pero creo que vali la pena escribir uin poco sobre la historia de este pueblo.

Los tres días y dos noches que he pasado en las islas han sido de lo mas entretenido. La isla a la que fuimos se llama Carti, y es una de las principales. Llegamos el primer día sobre las 11 de la mañana y tras dejar las mochilas en nuestras cabañas salimos en barco a una de las islas, la isla del Pelicano, a pasar el día. Ibamos un Suizo, una Americana, tres kunas, y yo.

Pasamos el día en una isla de autentica postal, buceando, tumbados al sol, comiendo pescado, y charlando con los guías. De vez en cuando podías observar algún pelicano pescando, con su particular y avanzada técnica, cayendo en picado y saliendo del agua casi siempre con recompensa.

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Muchas islas están deshabitadas, pero en otras vive una familia, para vigilarla de los cocoteros y evitar el robo de su fruta, base de la ecomonia de las islas. Cada tres meses cambian de familia y vuelven a la isla principal. Resultó muy difícil comunicarse con ellos porque no hablaban español así que lo intentamos como pudimos. Bucear por las barreras de coral, con sus inumerables peces de colores, fue una de las mejores alternativas. La vuelta de casi una hora en un pequeño barco no fue tan agradable porque cayó un buen chaparrón propio de esta época del año. La lluvia, el viento, el bañador mojado y la hora de travesía convirtieron la vuelta en una autentica gozada. Quien me iba a decir que iba a pasar frío en el caribe !

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Entre la cena, una larga partida de cartas con toda la familia, en particular con todos los niños, mas un par de birras, fueron suficiente para completar un maravilloso dia. Los niños aprenden Kuna , Español e Ingles en la escuela de la isla, así que resulta fácil comunicarse con ellos. Da gusto ver la alegria de estos chavales. Carecen de muchas cosas materiales. pero viven en un paraiso y desde luego parecen disfrutar de él.

Al día siguiente, repetimos la misma historia, un buen desayuno , salida a otras dos islas, buceo y xetasis permanente ante la belleza de estos parajes. A la vuelta, teniamos concertada la cita con el historiador de la isla, un hombre de unos 50 años, con quien compartimos cena y que nos explicó, con ciertas contradicciones, la historia kuna que he relatado anteriormente.

El día anterior, habian llegado dos Canadienses y un Ecuatoriano, así que cambiamos la partida de cartas, por una buena charla multicultural.

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En apenas dos días, dando varias vueltas a la isla de la mano de nuestros anfitriones, puedes conocerla de punta a punta. Carti esta completamente poblada y no tiene espacio para hacer mas chozas, así que están echando piedras, para poco a poco, ganar sitio al mar.

Nuestra choza era muy simple, con la estructura de cañas de bambú y el techo de paja y unas hamacas colgando en el interior. La ducha consistía en varios cubos de agua, y podéis ver a continuación el testimonio grafico del baño.

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Han sido solo dos días, en los que me he podido acercar a esta cultura, disfrutra del paisaje, y comprobar como un pueblo milenario ha conseguido vivir relativamente aislado del resto del mundo.

Podía haberme quedado mas días, porque la vida resulta muy agradable, pero hay que proseguir el viaje hacia el norte para visitar otras islas, según dicen maravillosas, pero que no están habitadas por un pueblo tan singular.

Sin duda los Kunas merecían esta visita, pero sobre todo merecen nuestro respeto por su singular forma de vida y su profundo respeto a sus tradiciones.

Espero que puedan seguir administrando su territorio como lo han hecho hasta ahora, manteniendo las islas fuera del alcance de las grandes cadenas e incluso de las grandes masas de visitantes.

Veremos si con el tiempo resisten, sin perder el espíritu de este autentico paraíso.

Hurrengo Arte !!!!

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~ por vagabundeando976 en mayo 6, 2007.

6 comentarios to “Territorio Kuna Yula”

  1. Ese pedaso de territorio Kuna Yula..bueno un sdaludo pecador de la pradera.Ondo segiiiiii!!

  2. Madre mia, peo qué de cosas en tan poco tiempo! Y la página está quedano genial, asi mucho más ordenadita! Cuídate Willy Fog y a ver si coincidimos en el puto Skype!

  3. Los kunas y la revolución de 1925
    Aiban Wagua

    I Parte
    La Revolución de los kunas nace ligada íntimamente a sus valores culturales. No es un remiendo histórico en el proceso de desarrollo integral del pueblo Kuna. Es un hecho que emerge natural de su mismo sistema de defensa cultural e histórica. La historia panameña no la ha podido comprender. La única forma de entender, con cierta justicia, esta rebelión, es el camino de sus valores, de su sistema de defensa original. Fuera de eso, la historia de Panamá siempre estará mintiendo cuando habla de 1925.
    En 1925 no había kunas egresados de las universidades. Los primeros estudiantes que habían inaugurado la Escuela de Indígenas en la ciudad de Panamá, no habían hecho más que producir mayores confusiones y conflictos internos: eran víctimas de una escuela nacida con objetivos de desintegrar al pueblo kuna para “civilizar y cristianizar un cierto número de jóvenes indios de las islas de San Blas y por medio de ellos, más tarde, procurar estos mismos servicios a los habitantes de toda esa región inexplorada y bárbara”
    Con “Revolución de los kunas”, nos referimos al conflicto sangriento que estalló en febrero de 1925 entre los kunas, del entonces San Blas y los agentes de policía colonial localizados en varias comunidades.
    No es atrevido mantener que la gesta en referencia, constituye la respuesta limpia del pueblo al proceso violento y homicida de aculturación que quiso imponerle el Gobierno de Panamá. Esa es su convicción, es su derecho a la libertad, frente a una arbitraria pretensión de sometimiento.
    Las causas de la revolución han sido tan variadas como extremas:
    Represión y abolición violenta de ceremonias y de ritos propios, por parte de la policía colonial e indígenas escolarizados en la ciudad de Panamá.
    Imposición cruenta del cambio de la mola al traje de tipo occidental; atropellos, ultrajes, violación de mujeres.
    Encarcelamientos injustificados de aquellos que contradijeran a los policías; creación de clubes para bailes.
    Expropiación de terrenos, robos; invasiones, penetraciones irregulares en las propiedades comunales.
    •Explotación de mano de obra en beneficio estrictamente policial.
    Asesinatos (1921) y tiros a mansalva de policías contra aquéllos que respondían a sus provocaciones.
    •Incendio de la comunidad de Niadup y amenazas permanentes de quema de otras comunidades por parte de los policías coloniales.
    •Las arbitrariedades que imponía aquella policía, no eran aplicadas ingenuamente, sino con planes muy claros y basados sobre criterios de:
    El indio “no civilizado” visto como amenaza para el país. Necesidad de una rápida integración indígena a la “vida nacional”. Lo que implicaba desestabilizar y desintegrar a los pueblos indígenas para incorporarlos como grupos anónimos y sin historia a la ciudadanía global panameña, que se traducía, indefectiblemente, en su empobrecimiento y alienación.
    Uno de los medios de llevar a la práctica el principio anterior, era abolir las costumbres consideradas supersticiosas, incluso satánicas.
    La “mayoría nacional” versus minoría indígena, porque esta última constituía grupos marginales peligrosos.
    •Aplicación de un monoculturismo absoluto, en que todas las sociedades del mundo debían asemejarse a su prototipo occidental, y las diferencias no manifestaban, entonces, más que grados de salvajismo.
    Ante tamañas concepciones anti-indígenas, que aún persisten en nuestro país, el pueblo kuna se levanta a puño limpio. El levantamiento fue entonces un alzarse para sacudir la ley del terror y de muerte impuesta por el Estado contra los pueblos indígenas, mediante su aparato de represión.
    Por la particularidad que conlleva la respuesta kuna y por su contenido cultural, no puede ser analizada según los parámetros meramente bélicos. Debe ser contemplada en sus profundas raíces culturales. Ellas son los medios obligados para llegar a sopesar la criminalidad de imponer costumbres de una sociedad, propuesta como ejemplo y meta absoluta, sobre otras tomadas como peligrosas, consideradas así por mera ignorancia.
    Es verdad que no podemos ni debemos utilizar luces largas para enjuiciar lo que pasó a la luz de la candela. Pero, ¿ha habido algún cambio significativo en la convicción de las autoridades de hoy con relación a los indígenas? ¿Sus declaraciones, sus promesas incumplidas, sus métodos impositivos pueden considerarse diálogo de crecimiento?
    Desde el momento de su estallido, la Revolución de los kunas fue considerada como una simple y llana “barbarie de los incivilizados”. Tanto historiadores como ensayistas panameños, no se incomodaron en buscar el contenido real del levantamiento de 1925: Los kunas han matado a los blancos, porque son bárbaros, faltos de civilización…, fueron los gritos insistentes que pegaron los “civilizados”.
    El día 26 de febrero de 1925, unos días después del estallido, aparece en la prensa panameña: “22 agentes de la policía son cruelmente asesinados”, con el subtítulo, “La indiada de San Blas hace demostraciones de barbarie”
    Después, parecieran percatarse de algunas irregularidades cometidas por los policías, pero se limitan a ridiculizarlas, y reducir a lo mínimo la culpabilidad policial: “Llegan datos exactos de la región de San Blas. -Los indios no quieren que a sus mujeres se les arranquen las argollas de la nariz” (2 de marzo, 1925).
    El poco interés de los historiadores panameños de llegar a los verdaderos motivos del levantamiento, no permitió el esclarecimiento de sus causas reales. Hoy, los niños panameños siguen consumiendo esas verdades a medias y se intenta enterrar el verdadero valor de un pueblo que defendió la vida y que se adelantó a los tiempos con la defensa de su derecho de ser diferente de los demás pueblos que configuran el universo.
    Historiadores, como Castillero, defienden la bondad del gobierno y juzgan el levantamiento como signo de la ingratitud propia de la incivilización: “En febrero de 1925” – dice Castillero – “los indios de San Blas, instigados y encabezados por un ciudadano norteamericano, se levantaron en armas contra el Gobierno panameño y desconociendo a las autoridades, se declararon en nación independiente con el nombre de República de Tule, según consta en el Acta de su emancipación que suscribieron los jefes de las distintas tribus kunas pobladoras de aquel archipiélago.
    El primer acto de soberanía demostrada por los levantados fue hacer una matanza entre la policía panameña estacionada en algunas islas”1. Según la historia de Panamá escrita por Castillero, el “causante del episodio” sería Richard Oglesby Marsh.
    Carles, en esto, es mucho más incisivo: “Pero un día del año 1925 las tribus indígenas instigadas por el norteamericano Marsh, se levantaron en armas contra las autoridades; sacrificaron la vida de algunos policías; persiguieron a los maestros de escuela; pisotearon la bandera panameña y proclamaron la República Tule. Infeliz intromisión de este audaz aventurero, quien sabía que era un imposible su temeraria empresa de patrocinar la formación de una república de los indios, cuando sus tribus no tienen ni representación política-social ni fuentes fiscales ni recursos económicos para proclamarse nación libre e independiente”.
    Carles no se molesta ni siquiera por un deber histórico, en preguntarse si habría alguna causa mayor detrás de la “revuelta”. El autor se limita a condenar a Marsh como “autor total” de la Revolución de los kunas, como si los kunas hubiesen sido manejados como perros atados y azuzados a morder la carne de los inocentes policías. Es una manera muy infantil de enterrar las verdaderas causas de la “rebeldía kuna”.
    Es ésta la historia tergiversada que llega a las generaciones presentes, salvo artículos aislados que intentan desmentir las anteriores afirmaciones.
    Sin embargo, hay una carta manuscrita que hace tambalear las anotaciones de los historiadores antes citados. Nos encontramos con una carta enviada por el gran cacique Simral Colman a Marsh, un mes antes de la Revolución: “En estos días” – indica el cacique Colman – “supe unas noticias del río Cidra que los policías panameños están destruyendo las casas de los indios; multando por gusto a los indios. Si uno no quiere ir a buscar caña de azúcar para ellos y es multado por dos pesos y otra cosa te voy a informar y es que el señor Mojica en intendente de San Blas se fue para Panamá con el fin de conseguir del gobierno más policías panameños (200) para atacar al pueblo de Ailigantí te aviso para que sepa. Otra noticia es, que los negros del lugar de Matanzas se han establecido sus casas en Argansique en donde están las fincas de los indios de Cartí. Los negros se apoderaban a los cacaos y si su dueño reclaman de eso los alzaban con groserías y amenazan con escopetas y machetes y uno de ellos es de Porvenir en donde están los policías panameños”.
    El cacique Colman se presenta aquí, muy enterado de la represión que propinaban los policías a su pueblo, por lo tanto, lejos de ser “instigado y manipulado” contra inocentes policías, es él quien pide ayuda a Marsh.
    El mismo Marsh, hablando de las noticias que recibían los kunas de la muerte y de los atropellos en varias comunidades, escribe: “La noticia puso a los indios en un frenesí. Yo no podía contenerlos. En contra de mis órdenes y sin mi conocimiento, ellos inmediatamente dispararon al policía que ellos habían capturado en Sidra. Yo detestaba este derramamiento de sangre…”
    Cuando tocan el tema de la revolución kuna, los historiadores panameños parecieran saltar un dato que sirvió de cobertor legal a los principios enunciados arriba: las leyes de Porras, cuyas consecuencias, aún nadie se atreve a medirlas. Tomamos sólo del año 1912: Ley 56 del 2 de diciembre. La enunciamos sin mayores comentarios, porque su salvajada es meridiana:
    “Artículo 1. El Poder Ejecutivo procurará, por todos los medios pacíficos posibles, la reducción a la vida civilizada de las tribus bárbaras, semibárbaras y salvajes que existan en el país.
    Artículo 2. Con el fin de obtener el resultado de que trata el artículo anterior, el Poder Ejecutivo formará, desarrollará y procurará llevar a cabo un plan general, para lo cual se le conceden las siguientes autorizaciones.
    (Continuará la próxima semana)

  4. los felicito! desde caracas venezuela…. Tremendo paraiso tropical!

  5. soy monserrat, estudiante de una nueva lic.llamada gestion sustentable y estamos viendo este tema de las etnias y el estado nacional que tiene que ver con la autonomia de los pueblos y como indibiduos, se me hizo interezante esta historia y se las voy a contar a mis compañeros. bye

  6. Muy interesante, porqué no escriben más!!

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